Salir de la oficina y cambiar el ordenador por una caña tiene algo de pequeño ritual madrileño. Si buscas tapas en el Barrio de Salamanca en Madrid para un afterwork, lo práctico es encontrar un sitio donde puedas llegar sin demasiada ceremonia, empezar con algo ligero y decidir sobre la marcha si la tarde acaba ahí o se convierte en cena.
En Picona lo planteamos precisamente así. Estamos en la calle General Oráa, 29, y nuestra planta superior combina barra y mesas altas para tomar algo después del trabajo, mientras que el comedor de abajo permite alargar el encuentro con más calma cuando una ronda se convierte en varias.
Por qué el Barrio de Salamanca funciona tan bien para un afterwork
Entre oficinas, comercios y calles con mucha vida durante toda la semana, el Barrio de Salamanca tiene una ventaja evidente: no hace falta organizar un gran plan. Se puede quedar directamente al terminar la jornada y pasar del ritmo de trabajo al de una conversación con una bebida y algo para compartir.
Además, un buen afterwork no debería obligar a decidir de antemano cuánto va a durar. Hay días en los que basta con una caña y una tapa antes de volver a casa; otros empiezan exactamente igual y terminan alrededor de una mesa. Por eso conviene elegir un formato flexible entre barra, picoteo y cena, especialmente cuando el grupo llega a distintas horas.
En Picona trabajamos con esos dos ritmos dentro del mismo local. Arriba tenemos el ambiente más informal de barra y mesas altas; abajo, un comedor para sentarse sin prisa. Así, el plan puede crecer sin tener que cambiar de sitio.
Qué debería tener un buen sitio de tapas para después del trabajo
El afterwork tiene sus propias reglas. No es exactamente una cena, pero tampoco siempre se queda en una bebida rápida. Lo que funciona es una carta que permita pedir poco a poco, compartir entre varias personas y adaptar la comanda al hambre real del grupo.
También importa el ambiente. Después de varias horas trabajando, normalmente apetece un espacio vivo pero cómodo, donde sea posible incorporarse más tarde, pedir una primera ronda sin complicaciones y seguir conversando. En nuestra planta superior buscamos precisamente ese punto de taberna informal, caña en mano y platos al centro.
Para nosotros, un afterwork bien planteado reúne varios ingredientes:
- Una ubicación cómoda para quedar al salir de la oficina;
- barra o mesas altas para encuentros informales;
- tapas que se puedan compartir fácilmente;
- platos pequeños y otros más contundentes para graduar el pedido;
- posibilidad de pasar del picoteo a una cena si el grupo decide quedarse.
La ventaja de este formato es que nadie tiene por qué saber a las seis cómo acabará la noche. Se empieza por lo sencillo y la mesa va marcando el ritmo.
Qué tapas pedir para empezar el afterwork
![]()
La primera ronda merece un pedido fácil de compartir y suficientemente ligero como para dejar margen. En nuestra carta de tapas y platos para compartir conviven recetas muy reconocibles con pequeños giros que forman parte de nuestra cocina. La idea es poder combinar sabores y texturas sin convertir el primer pedido en una cena completa.
Una ensaladilla rusa de bonito y piparras, unas croquetas de jamón o una flor de alcachofa de Tudela con jamón y AOVE funcionan especialmente bien para abrir la mesa. También están las patatas con tres salsas (brava, alioli y huancaína), una opción pensada para picar entre varios mientras llega la siguiente ronda.
Para una primera ronda rápida
Cuando el plan es simplemente tomar algo antes de volver a casa, conviene evitar una comanda demasiado ambiciosa. Un par de platos compartidos permiten acompañar la bebida y mantener el carácter espontáneo del encuentro. Menos platos y bien elegidos suelen funcionar mejor que llenar la mesa desde el primer minuto.
Los montaditos y las brochetas también encajan en ese ritmo: tenemos propuestas como el montadito de chorizo criollo, el de pata de cerdo y alioli, la brocheta de pollo parrillero o la de albóndigas y champiñones. Son formatos fáciles para un afterwork breve o un grupo que va llegando poco a poco.
Cuando la ronda empieza a parecerse a una cena
Hay una señal bastante fiable: alguien pregunta si pedimos otra cosa. En ese momento tiene sentido incorporar platos con más presencia. Una tortilla puede servir de transición y, en Picona, además de la tradicional, preparamos tortilla de gambas con cebolla caramelizada y tortilla de patata con callos.
Si el hambre ya ha cambiado el plan por completo, aparecen opciones como las carrilleras guisadas, el estofado de ternera o nuestro cachopo tradicional de ternera, jamón y queso. Este último está pensado para compartir y tiene suficiente entidad para convertirse en el centro de la mesa. Si quieres conocer mejor el plato, contamos su historia en nuestra guía sobre dónde comer cachopo en Madrid.
Afterwork de dos, de compañeros o de todo el equipo
![]()
No es lo mismo quedar con un compañero que reunir a diez personas después de una jornada intensa. Para dos o tres, la barra y las mesas altas permiten improvisar con facilidad. Cuando el grupo crece, empieza a importar más el espacio, la forma de compartir los platos y la posibilidad de sentarse si la reunión se alarga.
En Picona tenemos dos plantas precisamente para dar cabida a momentos diferentes. La parte superior mantiene un ritmo más dinámico; el comedor inferior está pensado para recorrer la carta con tranquilidad. Si el afterwork implica a buena parte del equipo, es mejor organizarlo con algo más de margen. En nuestra guía de restaurante para grupos en Madrid explicamos cómo planteamos este tipo de encuentros.
Si sois pocos, dejad margen a la improvisación
Para un grupo reducido suele funcionar mejor empezar con una primera bebida y pedir dos o tres cosas al centro. Si todavía falta alguien, no hay necesidad de esperar con hambre ni de cerrar toda la comanda. El picoteo permite que el grupo se forme progresivamente.
Después, cuando todos hayan llegado, se puede decidir si pedir una tortilla, alguna elaboración caliente o algo más contundente. El objetivo es que la comida acompañe la conversación, en lugar de obligar a seguir un esquema rígido de cena desde el principio.
Si venís con todo el equipo, merece la pena organizarlo
A partir de cierto tamaño, la espontaneidad deja de ser tan cómoda. Coordinar horarios, sitio y espacio evita que media oficina termine repartida entre varias mesas. Para grupos, recomendamos reservar y comentar previamente las necesidades del encuentro.
Eso no significa convertir el afterwork en una comida formal. Se puede mantener una selección de platos al centro y el mismo tono distendido, pero con la tranquilidad de tener el espacio preparado. Especialmente cuando se trata de una celebración, una despedida o una reunión de equipo, un poco de previsión deja más sitio para disfrutar.
De la oficina a General Oráa: un plan sin demasiada logística
Estamos en calle General Oráa, 29, en pleno Barrio de Salamanca. Para quienes trabajan por la zona, el afterwork puede empezar prácticamente al cerrar el portátil: quedar, tomar una primera caña en la planta superior y decidir después si toca volver a casa o seguir con la carta.
De martes a sábado abrimos de 12:30 a 00:00, por lo que entre semana hay margen para que una parada corta termine convirtiéndose en una cena. El domingo abrimos de 12:30 a 16:00 y el lunes permanecemos cerrados. Si el plan es informal, puedes pasar por la barra sin reserva; para sentarte en el comedor resulta más cómodo reservar.
Y cuando el tiempo invita a alargar todavía más la tarde, el propio barrio da juego para combinar paseo, encuentro y picoteo. En nuestra guía de picoteo por el Barrio de Salamanca desarrollamos una propuesta para pasar de la tarde a la noche sin salir de la zona.
Cómo acertar con el pedido según el tipo de afterwork
Más que buscar una combinación universal, conviene pensar en cuánto tiempo queréis quedar y en cuánta hambre llega el grupo. Un pedido progresivo evita pasarse o quedarse corto y deja libertad para que el encuentro cambie de ritmo.
Para una parada corta, unas croquetas, ensaladilla o montaditos pueden ser suficientes. Si el plan dura un poco más, se puede añadir una tortilla o varias tapas calientes. Cuando la mesa ya asume que aquello va para largo, un plato central como el cachopo permite convertir el picoteo en una cena compartida sin cambiar de formato.
| Tipo de afterwork | Cómo plantearlo | Qué puede encajar |
|---|---|---|
| Una ronda rápida | Bebida y uno o dos platos al centro | Ensaladilla, croquetas o montaditos |
| Encuentro con compañeros | Varias tapas y un plato para compartir | Patatas, alcachofa, tortilla y brochetas |
| Afterwork que se convierte en cena | Picoteo inicial y platos más contundentes después | Tortilla, guisos o cachopo |
| Grupo de trabajo | Reserva y selección variada para compartir | Entrantes, tortillas y platos centrales |
No hace falta pedirlo todo de golpe. Parte de la gracia está en empezar con una primera selección y continuar solo si apetece. La mesa decide cuánto dura el afterwork.
Preguntas frecuentes sobre tapas y afterwork en el Barrio de Salamanca
Quedar después del trabajo suele ser un plan sencillo, pero hay detalles que pueden marcar la diferencia cuando se busca sitio: posibilidad de improvisar, opciones para compartir, horarios o espacio para grupos. En nuestro caso, el local está pensado para alternar momentos rápidos y mesas más pausadas.
Estas son algunas de las dudas habituales que conviene resolver antes de organizar un afterwork por la zona.
¿Se puede ir a Picona sin reservar?
Sí. La barra permite venir sin reserva, algo especialmente cómodo para un afterwork espontáneo. Si preferís una mesa en el comedor o venís en grupo, recomendamos reservar para asegurar el espacio.
¿Qué tipo de cocina tiene Picona?
Trabajamos una cocina española reconocible, hecha con oficio y sin artificios: tortillas, guisos, cachopo, croquetas, ensaladilla, montaditos y otros platos pensados en buena parte para compartir.
¿Picona sirve para un afterwork de empresa?
Sí. La distribución en dos plantas permite adaptar el encuentro a distintos tamaños y ritmos. Para grupos numerosos es recomendable contactar con antelación para que podamos preparar el espacio según el tipo de reunión.
¿Se puede cenar después de empezar con unas tapas?
Ese es precisamente uno de los formatos que mejor encajan con nuestra propuesta. Podéis comenzar en modo picoteo y, si la conversación se alarga, seguir con tortillas, guisos, cachopo o postre sin necesidad de cambiar de sitio.
Una caña, unas tapas y que la tarde decida
Buscar tapas en el Barrio de Salamanca en Madrid después del trabajo no debería convertirse en otra tarea pendiente del día. El mejor afterwork suele tener poca logística: un lugar cómodo, una primera bebida, platos para compartir y libertad para quedarse un rato más si apetece.
En Picona hemos pensado nuestros dos ambientes para ese cambio de ritmo. Puedes empezar arriba, entre barra y mesas altas, y terminar la noche recorriendo la carta con más calma. Estamos en General Oráa, 29: una taberna para salir del trabajo y entrar directamente en modo Madrid.




